"Mientras ustedes no sean dueños de su alma, no lo serán de la mía."

Te voy a exorcizar.

domingo, 27 de enero de 2013

-Cuídate, nos debemos la vida.

sábado, 12 de enero de 2013


Él se ofrece a cometer delitos para que recupere la fe en el mundo, para que vuelva a creer en la justicia poética. Ella construye barreras transparentes y egoístas porque no puede quererle, pero no podría soportar  que la abandonase.

Queman bibliotecas, mi vida, tienen que ser los malos

Cerraron el cine de mi infancia, mi vida. Cerraron el cine en el que vi la primera película. Allí dónde me enamoré de los cines (no del cine, no). De la luz que la pantalla arrojaba sobre las caras de la gente, del olor a palomitas, de la linterna de Pedrito que estudiaba Industriales y me cogía en brazos cuando le decía que había crecido mucho, que no podría ya conmigo. De Paco, el proyeccionista que no sabía nada de cine porque él se había buscado un trabajo en el que le dejaran escuchar música tranquilo y punto, niña. De los caramelos de frutas redondos con un agujero en el medio. Cerraron el cine de mi infancia y siento como si en algún lugar ardiera una biblioteca.

martes, 4 de septiembre de 2012

pequeño paréntesis en una historia entre paréntesis: el chico-gato

El chico-gato carga con la tristeza de todos los niños del mundo. La gente piensa que son iguales, por eso de que siempre andan juntos de un lado para otro, con la guitarra y ese aire de bohemios torturados a la espalda, pero la gente, como casi siempre, se equivoca.
El chico-gato  escribe canciones que dicen lo que él no puede porque siente que se aturulla, redunda y acaba con un montón de palabras vacías huyendo despavoridas de sus labios, por eso le regaló aquella canción, porque no supo decirle "pasará".
A veces intenta imitar la sonrisa gamberra, la espontaneidad y esa facilidad para hablar con la gente, pero siempre le quedan enlatadas y torpes, con un toque histérico que hace que Andrés se atragante de risa y le diga 'no dejés de fumar' con acento argeñol y esa manera de mirar siempre un poquito más allá.
También envidia esa sinceridad desarmante que exhibe por ahí, encima del escenario, en cualquier conversación, esa manera de desnudarse de repente y sin  venir a cuento, de dejar a la gente sin aliento y encogerse de hombros porque él es así, esa falta de pudor que le dice que siempre será uno de los mejores en el escenario, pero nunca será un buen poeta.
El chico-gato toca sus canciones, que siempre dicen más de lo que quisiera, y mira desde detrás del flequillo, fuma mezclando el humo del cigarro y un suspiro y acaba con la vista en las puntas de los pies. Espera que lo entiendas o no, pero que no le pidas que se explique.

sábado, 25 de agosto de 2012

V

El chico-gato le escribió una canción que hablaba de sirenas efímeras y niños perdidos que lloraban porque querían salvar el mundo y no se aclaraban para salvarse a sí mismos. Al día siguiente, se emborracharon en el garito más oscuro de Tribunal con el garrafón más letal de Madrid y cantaron a voces canciones de esas que no duelen hasta que el dueño les dijo que estaba harto de artistuchos rotos y que se fueran a dormirla a casa. Entonces cantaron canciones de las que sí duelen de vuelta a casa o a ninguna parte, abrazados, llorando a ratos, riendo siempre y jurándose amistad, prometiendo que se iban a cuidar el uno al otro de "esas zorras".

viernes, 24 de agosto de 2012

IV.

Él sigue llevando el corazón en la mano, aunque le han dicho muchas veces que es la manera más fácil de que se lo rompan. Ha aprendido a vendarlo con canciones.

miércoles, 22 de agosto de 2012

III.

La primera tenía sabor a ron y olor a marihuana, un acento diviiino, ché y una risa escandalosa que le hacía cosquillas en la nariz. La segunda era morena y llevaba la manicura francesa en unas uñas larguísimas como las de las actrices porno de las películas que descubrieron a los quince Dani, Samir y él. Tenía un nombre que parecía francés aunque jamás había estado en Francia y nunca se acercó a un verso de Baudelaire. Escribió una canción sobre ella que hablaba de la melancolía en su rostro de princesa consentida o algo parecido, la primera vez que la tocó supo que se mentía, vomitó y jamás volvió a tocarla.
Tuvo que asumir que iba a perderse entre un montón de ombligos fotocopiados y a darles tintes poéticos para seguir viviendo consigo mismo diez minutos más, así que se armó de lo más parecido al valor que encontró.
Ella es rubia, tan rubia que, a veces, cuando le da la luz, parece que tiene el pelo blanco y nunca le ha entendido, pero no es idiota. Le conoce y le quiere y le odia porque con él todo es complicado y extremo. Es como una puta obra de Wagner, excesivo, oscuro, necesitado, de esas piezas que al terminar te dejan exhausta y con la sensación de haber perdido algo bueno en el camino y haber visto algo que no todo el mundo puede. A veces, en esos momentos en los que se le opacan los ojos y le tiemblan los dedos sobre las cuerdas, se siente una intrusa, como esos personajes de las novelas malas que leía su hermana, que sólo servían para darle empujoncitos al argumento. No le van las grandes decisiones, no es la heroína de ningún gran poema épico y no puede ser la musa de sus canciones, la llama de su revolución, ni ninguna de esos grandilocuentes papeles que él necesita que interprete, así que hace algo por él que nadie más hará y que tal vez nunca le agradezca. Se convierte en una especie de malvada Dulcinea. Le deja. Es más, LE DEJA. Destroza su corazón, le llena de dudas y arrastra su cadáver desde Galicia a Madrid. Es la bruja que inspirará sus mejores canciones. Antes de ella tenía una guitarra y algo de talento, una luz idealista en la mirada, sonrisa de crío y algo a punto de quebrarse a su alrededor; después de ella tiene una nota nueva de serenidad en la voz, ése algo un poco más quebrado pero entero y una deuda.
Ella sabe la verdad, que la quiso a su manera torpe, excesiva y literaria, que la escribirá mil canciones y sólo cantará tres en público, que dirá que una está dedicada a ella y fingirá que las otras son a mujeres que vio una vez en el autobús. Sabe que algún día, cuando muchas otras mujeres más constantes le inspiren canciones y orgasmos, sabrá lo que hizo y le escribirá una última canción, una que hable de cómo se encontrarán en un café y se perdonarán no acordarse cómo toma cada uno el café.
Ahora puede odiarle tranquila por hacerla llorar, por todas las chicas al bajar del escenario y las canciones que vomitó.

miércoles, 15 de agosto de 2012

II.

Y la mira así, con mucha atención, como si fuese la musa de una de sus canciones, esperando un mundo de ella. Esperando que sea su revolución. La revolución de libros y flores, de dignidad. Esa revolución sin balas a la que le canta con los ojos un poquito cerrados porque le ayuda a creer.
Ella no se asusta porque no le entiende, no entiende que siempre va a esperar más de ella de lo que puede dar. De lo que puede entender. Y sonríe, sonríe mucho. Se queda con los 'te quiero, rubia', nunca escucha los suspiros entre estrofa y estrofa.

lunes, 13 de agosto de 2012

I.

Pasó veinte días en Nicaragua y volvió con un corazón en polvo. Pasó veinte días en Nicaragua y no pudo volver a soltar la guitarra. Quiso obligar al mundo a mirarse al espejo. Aún lo intenta.

viernes, 10 de agosto de 2012

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Tuve un novio que se enamoró de mi porque pensó que era como esas chicas de la novelas de Cortázar, caóticas y dulces, complicadas, con un montón de extrañas filias y fobias. Cuando descubrió que, efectivamente, podría morir de una complicación, le dejé. Esa es la versión oficial. Terrible, fría y caótica, echándole mis miedos a la cara. Yo creo que en el fondo me dejó él, aunque se lo dijera yo, pero también creo que hay oro al final del arco iris, así que no me hagáis mucho caso.

martes, 22 de mayo de 2012

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Eres mi vida, me dice. A mi, que ni siquiera sé ser la mía.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Mi vida está patas arriba. Y mi blog abandonado.
Pero, hey, soy periodista, look at this:
http://www.lahuelladigital.com/?p=15658


jueves, 21 de julio de 2011

"Cuando estás en el campo de batalla, por quien luchas es por el hombre que tienes al lado"

He tenido uno de esos momentos de amor fulminante: este verano le ha tocado a esa trepidante obra maestra de 196ypico, que es La gran evasión.
La historia consiste, básicamente, en Charles Bronson cavando, escenas en las que probablemente pasaban muchas cosas pero yo sólo podía ver a Steve McQueen siendo fabuloso con una pelota de béisbol y James Garner y cía corriendo para que la Gestapo no les echara el guante.
No, en serio. Alucinante. Los 168 minutos más cortos de mi historia con el cine.
Como soy absolutamente incapaz de redactar algo coherente cuando me emociono, vamos por guiones:

-Lo que más valoro en una peli es que el director tenga claro qué quiere contarme y creo que John Sturges lo cumple. La historia se desarrolla durante la Segunda Guerra Mundial y está el contexto de Aliados contra Nazis malérrimos, libertad contra la dura bota de la tiranía... etc peeeero Mr Sturges se planta y se niega a hacer otra película bélica, bien hecho, jefe(de todas formas en unos años Kubrik habría dejado tu film a la altura del betún con esa pedazo de Chaqueta metálica).
La gran evasión no es una película de guerra, ni siquiera de prisioneros(aunque los protagonistas estén encerrados)es una película de hombres libres, de cómo la única manera de perder la libertad es dándose por vencido, entregándola. Es un relato sobre cómo la libertad es la única patria por la que merece la pena dar la vida. Me gusta.
-Además, la cinta de Sturges es un poema de amor al compañerismo, al amor fraternal(y no tan fraternal)entre compañeros de armas, entre hombres libres. Hay tres ejemplos a los que yo les haría un monumento, pero mis dos favoritos son:
·Hendley y Blythe, el caradura y el falsificador, el americano y el inglés... cuando alguien me pregunte qué es para mi el amor, mi respuesta será detallar con una obsesividad enfermiza la escena en la que Hendley recibe los productos que han conseguido escamotear de las provisiones que les intentan hacer llegar los aliados y pone una mueca de fastidio porque NO HAY TÉ para el britaniquísimo Blythe. ¡Cállate!, en mi cabeza pasa así... Por supuesto, luego arriesga su huida para que Blythe pueda escapar, le hace de lazarillo y le miente, todo por amor, pero... ¡el té! Si habéis visto la película entenderéis hasta que punto el té es como un juramento de amor eterno para Blythe.

"Colin: Me temo que el té es malísimo. He usado la misma bolsa al menos veinte veces. No es que importe mucho. De todos modos, el té sin leche es tan poco civilizado, ¿verdad?"


Los productores le dieron muchas vueltas a esta peli, porque temían arriesgar su dinero en una historia bélica sin romance de por medio. Sin romance. Ais, qué equivocados estabais. Una de las mayores historias de amor jamás contadas.

"Hendley: Colin no está ciego mientras vaya conmigo y Colin irá conmigo."

Amor y té. Siempre té.

"Colin: Roger tiene razón, yo no debería huir. Mis ojos están cada vez peor. Creo que es miopía progresiva. Puedo ver muy de cerca pero tú, no eres más que una mancha.

Hendley: Lo sé, Colin. Y nos irá bien. ¿Tienes té?

Colin: Naturalmente.

Hendley: Entonces tomaremos el té.

Colin: Espléndido."


·Ives y Hilts, el espíritu y la rebeldía, Angus Lennie y Steve McQueen... Parte de mi profundo amor por la relación entre estos personajes es lo que les une, la única cosa que tienen en común: la tendencia suicida a los actos de heroísmo estúpidos e innecesarios. Ambos se chupan horas y horas de nevera(aislamiento)por el impulso del orgullo y en este tiempo se hacen amigos, hermanos. Hilts es el prototipo de capitán del ejército del aire americano: fuerte, independiente e individualista a muerte, ni siquiera pretende participar en la huida masiva, hasta que los alemanes se cargan a Ives, el único hombre con el que quería escaparse, mientras intenta huir en un momento de descuido. Entonces se dedica a vengarse de los nazis ayudando en la huida, porque el no creía en el grupo, pero, joder, como creía en su hermano. De verdad, Hilts, te quiero. Por cosas cómo ésta:

"Von Luger: ¿Todos los oficiales americanos son tan maleducados?
Hilts: Sí, aproximadamente el 99 por ciento.
Von Luger: Entonces, quizás mientras este usted con nosotros, tendrá posibilidad de aprender algo. Aislamiento de diez días, Hilts.
Hilts: "Capitán" Hilts
Von Luger: Veinte días.
Hilts: Bien. ¿Ah, uh, estara usted aqui todavia cuando salga?
Von Luger: Nevera"

-Por último, otro de los aspectos que contribuyó a mi enamoramiento, cuando tras mucho cabrear a los nazis con sus insolencias y sus huidas en moto vuelven a coger a Hilts, vuelven a meterle en la nevera y entonces saca la puñetera pelota y comienza a lanzarla, lo que nos dice que ya está pensando en la próxima huida. Ésa es la magia de éste film: algunos mueren, otros vuelven a ser capturados pero, después de todo, no hay espíritu de derrota, no hay lágrimas. Lo que hay es una pelota de béisbol y alguna rendija por la que colarse. Tal vez una moto, si Steve McQueen tiene suerte.

"Hilts: Aún no he visto Berlín, ni desde tierra, ni desde el aire. Y planeo verla de ambos modos antes de que termine esta guerra."

sábado, 25 de junio de 2011

El mejor pollo del mundo.

(No he sido capaz de subir la foto que iba a ilustrar la entrada, si lo consigo luego edito y la subo... XD)
Anoche, Mariette, mi muy querida y nunca bien considerada amiga(residente en la esquinita de al lado de esta patria nuestra llamada internet)me honró con sus magnificas cualidades culinarias preparando pollo con color de pollo, olor de pollo y hasta(agarraos)sabor de pollo.
Sí, bastante alucinante, luego vimos Juno, que mola mucho pero no tanto como el pollo con color de pollo.
Como guinda, llamó a gritos "el de el peinado de princesa" a un conocido que nos saludó por la calle. Así es ella: derrochando talento culinario y razones para que la gente nos deje de hablar...
=)

domingo, 19 de junio de 2011

uuuh ¡uhu!

Regalarte algo que hayas inspirado tú. Con tus medias sonrisas y tus gafas de sol. Con tus ladridos y tus cigarrillos resbalando por la comisura del labio mientras acaricias las cuerdas como si hubieses nacido para ello. Como si no te costase trabajo. Como si la vida no te fuese en cada acorde y todo fuese una broma.
Me miras desde detrás de la nube de humo que te acompaña a todas partes, no puedo querer, dices como si nada importara y todo diera igual y sabes, tú siempre lo sabes, que voy a tararear simpathy for the devil y a dedicarte una sonrisa sin compasión, pobre niño sin corazón.
Al final te quitas las gafas, me pasas el ron y miras directo, sin cristales ahumados ni muecas de donjuán, sólo con la guitarra como escudo, porque eres exactamente eso: un crío sin corazón. Asustado de no ser como se supone que deberías. No quiero a nadie. Y bebes un trago infinito, uno de esos que a veces intento imitar. ¿Y qué?
Tú quieres. A mi o bueno... a ese capullo con gafas, ¿por qué no a mi? Un crío que juega a ser un monstruo grande y terrorífico. No tienes corazón.
Sonríes salvaje y rasgueas la guitarra, las gafas vuelven a taparte los ojos. Suena somewhere over the rainbow.
Sigue las baldosas amarillas. Tal vez te acompañe, necesito zapatos nuevos.

sábado, 18 de junio de 2011

No lo entendéis.

No lo habéis entendido. Y ese es vuestro problema. El 15M es de la gente que está cansada y aburrida de no poder cambiar de canal. De la gente que está harta de que lo normal sea no ser honesto.
¿Revolución bolchevique? No, muchas gracias. No quiero colectivizar la economía ni intervenir en los mercados. Sería la primera en acabar en Siberia. Y estaría orgullosa. Me encanta la coca-cola y adoro el rock and roll.
No me interesa el lenguaje inclusivo, que es una de las chorradas más grandes que llevan el adjetivo feminista. Me importa un bledo la corrección política. Me aburren los moralistas.
Protesto porque me importa la gente, no voy a tirar piedras, ni a insultar a nadie.
Estoy harta de que en este país se siga viviendo en las malditas trincheras de una guerra que no ganó nadie. Y que hace demasiados años que nos divide. Protesto porque soy capaz de ver un día en el que enterremos los naranjeros y trabajemos todos en una misma dirección. Porque mi generación está harta de perder el tiempo con disputas estériles. Porque este país asfixia a cualquiera y todo el que tiene oportunidad se larga.
Ni soy levadura, ni soy masa.
Vosotros que pretendéis hacernos pasar por imbéciles engañados y exaltados y también vosotros que pretendéis hacer la revolución aprovechando nuestro cansancio: no lo entendéis. Y el día que comprendáis que la gente es mucho menos tonta de lo que os figuráis, tal vez os unáis a la causa. A la causa individual, personal e intransferible que no necesita líderes grandilocuentes e ipsofílicos ni grandes ideales sangrientos, sólo principios y dignidad.
Nada más ni nada menos. Principios y dignidad.

miércoles, 18 de mayo de 2011

De la naturaleza de la dignidad.

Protestamos. Protestamos porque no tenemos trabajo. Porque no tenemos un futuro claro. Porque no tenemos representantes dignos de ello. Protestamos porque no tenemos miedo, porque no tenemos nada que perder, pero ante todo, protestamos porque tenemos dignidad.
Es verdad eso que dicen de España, que somos pasotas, que lo aguantamos todo... pero después de aguantar y aguantar nos cansamos. Resulta que nos hemos cansado ya.
Ahora van a ver lo que es nuestra generación.




martes, 3 de mayo de 2011

Estoy escribiendo algo sobre Janis, esa triste princesa de la irrealidad que chocó con las aristas del mundo real hasta clavarse una dentro, muy dentro. Publicaré en breve porque ya no aguanto tener la historia conmigo, no porque esté pulida, ni terminada...
Mi vida es un puñetero chiste cósmico. Espero que al menos Yahvé, Chuck Norris, Alá o el gordo de Budda se estén riendo a gusto.

domingo, 27 de febrero de 2011

¿Alguna vez te has echado de menos a ti mismo?
Yo echo de menos creer en algo.
Yo era de esa clase de personas que siempre saben lo que quieren. Creía en un montón de cosas y tenía un montón de convicciones morales. Ahora tengo la sensación de que el mundo se dirige al caos absoluto, sin la libertad que te da el nihilismo.
¿En qué crees tú, joven Ridley?